Los Boo surgieron en la saga de Super Mario como enemigos que se ocultan cuando el jugador los mira directamente. Su forma es una esfera negra con ojos blancos, y su movimiento consiste en deslizarse lentamente por el escenario. Cuando la cámara o el personaje deja de observarlos, la criatura se vuelve visible y comienza a perseguir, creando un patrón de “mirar‑no‑mirar” que define su personalidad lúdica.
A lo largo de los años, los Boo han evolucionado y aparecen en títulos más allá de Mario, como en juegos indie donde adoptan colores o habilidades distintas. En algunos casos pueden lanzar proyectiles, cambiar de forma o incluso aliarse temporalmente con el jugador. Sin embargo, el rasgo distintivo siempre permanece: su vulnerabilidad a la mirada directa y su tendencia a retroceder cuando se sienten observados, lo que permite estrategias basadas en la gestión de la vista.