En Boo, la interacción se basa en la personalidad más que en la apariencia, por lo que los usuarios emplean señales sutiles para indicar afinidad. Estas incluyen la velocidad y frecuencia de los mensajes, la utilización de emojis o preguntas abiertas, y la visita recurrente al perfil del otro. Cada una de estas conductas refleja un nivel distinto de curiosidad y disposición para profundizar la conversación.
Sin embargo, interpretar estas pistas sin considerar el contexto puede llevar a conclusiones erróneas. Un mensaje rápido podría deberse a la disponibilidad del usuario, mientras que una visita al perfil puede ser simplemente curiosidad sin intención de contacto. Por eso, nuestro método compara varios indicadores simultáneamente, permitiendo decidir si la señal merece una respuesta proactiva o si es mejor esperar.